Bienvenid@ a nuestro Blog

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En este Blog sobre El Ser Cósmico, podrás meditar y estudiar Todo el material del que nuestra Escuela dispone y que ha sido canalizado desde el Corazón, para ser entregado a quien resuene con esta información.

Nuestra recomendación es: Cierra los ojos, abre la puerta de tu corazón, deja que tu alma vibre y sumérgete en esos Mundos en los que el Espíritu logra expresarse, tal cual es.

Siente y vive con nosotros el TODO.

3ª Tarea: MEDITACIÓN EN EL PUNTO CRISTAL. Soy Experiencia. Soy Sabiduría. Soy Compasión






Cuando el Navegante toca Puerto y se apea en la otra orilla, ha concluido una dura etapa del trayecto. Ahora puede sentirse más maduro. Sabe que ha crecido, que pese a los estragos del viaje, lo ha conseguido. Sonríe ante aquello que le depara la siguiente fase del Camino hacia sí mismo. En estos momentos su Dicha es total. A partir de AHORA, va a experimentar una nueva aventura que lo conducirá a saber mucho más de sí mismo y del inmenso, interesante e inquietante Universo en el que vive y se expresa.
Ha llegado el momento de abandonar el pasado. Ha llegado el instante de reconocer todo lo labrado. La experiencia le aguarda para que la aceptemos tal y como ha sido, sin juicios, ni objeciones, sin cuestionamientos ni interpretaciones. Pura. Tal cual la hemos sentido. Perfecta, desde nuestra Verdad como individuos evolutivos. Única. Impredecible.
Es posible que episodios propios de ese pasado, no puedan todavía entenderse. Es posible, que suceda, todo lo contrario, que al visualizar nuestro libro desde la otra orilla, seamos capaces de comprender mucho más. Sea como sea, no se cuestionará nada.
Ha llegado el instante de penetrar en el Punto Cristal. Averigüemos donde se halla.
(pausa)
Comenzamos…
Abrigo la idea de indagar en mí Ser, desde esta otra orilla, a la que acabo de llegar. Siento profundamente el lugar. Observo su Belleza. Un paisaje interminable, de una Luz muy especial, me atrapa. Me dejo atrapar. Puedo a su vez sentir un intenso aroma. Lo persigo… (minipausa) Dejo que penetre en mis células... (minipausa) Lo consigo… (minipausa) Lo vivo…(minipausa)
Insisto en identificar su procedencia. Para ello, camino en dirección a la Vegetación que se yergue pretérita, ocultando lo que se encuentra tras ella. El profundo aroma, me envuelve mientras camino hacia tierra firme.
De repente, una voz dulce expresa mi nombre… (minipausa) Es mi nombre oculto, ese que sólo reconoce mi Gran Alma… (minipausa) presto atención al susurro… (minipausa) Escucho mi nombre a la perfección… (minipausa) Sonrío. Sé que quien me llama, me conoce muy bien. También sé que es la entidad que intuí cuando alcancé esta orilla. Lo recuerdo. Es ella.
(pausa)
La vegetación es excelente. Contemplo elevados árboles que despuntan como obeliscos, alcanzando su objetivo. Verdes de todos los tonos, emergen como lanzaderas que entregan al paseo, perfectas Elesyas. Suspiro profundamente. Recuerdo estas flores. Sé que son únicas y que pertenecen a lo profundo del Reino. Son difíciles de encontrar, pues son las únicas que conservan la pureza de nuestra identidad. Sus amplios pétalos blancos que como platos, describen un mandala en espiral, han recogido gotas del rocío de aquella madrugada. Se acerca una preciosa y diminuta ave. Posa sus patas en una Elesya y bebe el agua del mandala. Me mira… (minipausa) parece que me invita a imitarla. Dejo que el agua del rocío de la mañana, se deslice sobre mis labios. Es agua fresca, pura y clara. Agua que contiene la esencia que colma y despierta mi memoria original.
Algo muy poderoso comienza a vibrar en mí.
Permanezco y siento como toda el agua que contengo comienza a recordar la Fuente Original…
(pausa)
Al pie de un erecto sicomoro me hallo. Su sombraje, su copa, su extenso y amplio ramaje, parecen que me abrace. La vibración llena mi Corazón de una energía inquietante. Por instantes me recuerda a algo frágil. Por instantes a algo tan fuerte, que lo siento indestructible. Me concentro en la vibración. Puedo ver cientos de miles de cristales a mí alrededor. La multiplicidad de tonos irisados que las ventanas de las tallas reflejan, provocan que en mi Ser se muevan, todas y cada una de sus cuerdas. Percibo las cuerdas, como pequeños filamentos que se encontraban sumidos en una onda que no les permitía el movimiento. Los haces de Luz, provocan que las cuerdas se liberen de la quietud. Percibo una mutante sucesión de algoritmos en mi interior. Algo muy profundo se está produciendo. Lo sé. Lo acepto. La Fuente de la que partí en su momento, reclama mi retorno.
-          Voy hacia ti – le contesto.
Permito que la incipiente onda que se ha anclado en mí, haga su trabajo. Siento a la perfección la transformación interior. Siento como una Fuente de infinita Luz me inunda de códigos.
No me lo puedo creer, de lo más profundo de la cueva en la que los cristales lanzan luminosos haces, aparece una preciosa entidad. Es inmaculada. Expresa sabiduría y belleza. Es la viva imagen de la experiencia.
Me observa con compasión. Sonríe.
-          Bienvenido – me dice, sin voz.
No puedo por más que sentir el gozo de hallarme allí sólo, con Ella, con esa Gran Dama a la que puedo reconocer por su halo de magia.
Los cristales continúan destellando sobre mí Ser, son fases y fases inagotables de códigos algorítmicos los que se desencadenan en mí aura. Siento que se estuviera tejiendo un nuevo cuerpo, una nueva forma, ésta vez acorde al Alma que en breve nacerá. Es tan mágico lo que está sucediendo, que no quiero perderme un instante de este momento.
Sujeto con ambas manos a la Gran Dama, la miro a los ojos, permanezco y siento… siento a TODO vibrar hasta alcanzar la resonancia a la que la Maga me quiere llevar.
Permanezco y siento…
(pausa)
Algo estalla con fuerza en mi Corazón. Un oculto y arcaico sentimiento me catapulta hacia una fase iniciática de mi Alma. Puedo verme a mí mismo como Alma bebé. Soy dulce, inocente, inquieta… Soy preciosa, vacilante, perfecta…
Puedo sentir a mis Almas compañeras, a mis hermanas y a mis opuestas. Las miro de frente a todas.
-          Estamos preparadas para el viaje que nos espera – le decimos a nuestra Madre.
Ella nos sonríe. Nos acaricia. Nos muestra el Fuego de partida. Nos observa y espera. El sentimiento de ese instante arcaico, continúa mostrándome una vivencia olvidada por mi Corazón. Camino al lado de la Gran Dama, pues es Ella la única que puede mostrarme lo que en su momento ocurrió.
Permanezco y revivo la escena, resucitando en ella. Permanezco y siento…
(pausa)
La escena se traslada ahora a otro momento. Seguimos cerca de un precioso Fuego. Un Anciano caballero nos relata historias inéditas. Nos habla de galaxias, de entidades que forjaron grandes imperios. Nos habla de hazañas, de amor y de esperanza. Nos recita numerosas fábulas, que nos ayudan a mantener en equilibrio el Alma, para que cuando nos haga falta, recurramos a ellas, a esas historias colmadas de sabiduría y belleza.
Sabemos que el Anciano vive para mostrar la experiencia. Vive para mostrarla a Ella. Cuando el Anciano y la Gran Dama se miran, una fuerte sacudida se debate en mí. De repente, conecto con su historia, con los eones en los que ambos evolucionaron por separado, sin poder encontrarse, sin saber el uno del otro, sin conocerse lo suficiente. Sin saber, ni por lo más remoto que su objetivo era el mismo.
Las Almas que rodeamos el Fuego que aviva el Anciano estamos dispuestas a vivir experiencias. Ninguna lo dudamos. Ninguna tenemos miedo. Ninguna sufrimos de falsos anhelos. El Anciano se queda ante las llamas. Hoy percibo como su Corazón sufre. La aventura que comienza, no es fácil. La Gran Dama nos sigue observando con su halo de compasión en las manos. Nos sujeta. Nos entrega todo su Amor. Nos suelta y tal y como nos deja ir, sentimos un fuerte vórtice que nos succiona. Nos da vértigo. Aun así, nos cedemos. Estamos volviendo a sentir, como nuestra Alma se entregó a la experiencia de la vida en la Tierra. Reconocemos nuestra voluntad de evolucionar. Reconocemos los motivos que se dieron. Reconocemos que somos voluntarios al servicio de Todo. El vórtice se hace casi interminable. Mientras nos deslizamos en busca de nuestro cuerpo para nacer de nuevo, imágenes del pasado, presente y futuro se mezclan en un único cuadro. Sé que estoy a punto de nacer. Sé que existe un Plan Global de Creación. Sé que ese es el motivo por el que estoy aquí, realizando esta experiencia. Lo sé. Lo sé. No necesito creer, no necesito pruebas. No necesito nada más. Sólo sé que lo sé.
Tal y como hago esta contundente afirmación, advierto como en mi Corazón se desvela un indefinido Punto. Tiene destellos. Sé que es un perfecto Cristal. Lo sé. Lo siento. Sé que la riqueza de mi experiencia está contenida en ese Cristal. Me focalizo en ese Punto.
Permanezco y siento como mi Gran Alma se fusiona con el Punto Cristal. Permanezco y siento todo el Amor que hay en mí, vibrar…
(pausa)
He nacido. Soy nuevo en este nuevo Hogar. Me siento lleno. Me siento auténtico. Me siento aún más cerca de mí y de mi Plan. Todo lo antiguo ha muerto. Lo he dejado atrás, allí en su lugar. Ahora sé que puedo tocar con mis manos el Cristal. Es mi Diamante. Es mi riqueza. Es todo lo que en la experiencia conseguí labrar. Abro mi Corazón, más si cabe a Ella. La observo. Puedo ver a la Gran Dama bailar. Se trata de un bello vals. El Anciano la viene a buscar. Sujeta con delicadeza la mano de Ella y juntos se disponen a deslizarse al compás. La música suena. Permanezco y bailo… Acompaño a los sabios en este mágico vals.
(larga pausa)
Mi Diamante emana todo lo que sabe. El Punto Cristal se ancla en mí como la Verdad de lo que viví. Mi Plan Personal forma parte de Todo y como tal, también forma parte del Plan Global. No siento la diferencia. No siento nada más por lo que luchar. Conozco mi experiencia. La acepto. La miro de frente. La entiendo. La amo. La agradezco. Extiendo mis brazos a la vida. Grito GRACIAS a la Luz Divina. Abrazo Todo lo que Soy. Amo.
Así agradeciendo, permanezco. Aprovecho este momento de íntima comunión con Dios para agradecerle la Vida que me entregó.
(larga pausa)
El AHORA es mi reino, mi Hogar de expresión, mi espacio de creación, mi vanguardia y la fuerza de mi voluntad.  Con la inmensa gratitud que me aporta este único lugar en el que habita mi Yo, regreso del plano de conciencia en el que me encuentro, trayendo conmigo Todo lo que Soy. Así me anclo a Gaia y vibro con ella al unísono.
Siento como ambos nos nutrimos de un Todo superior y ahí permanezco y siento… siento… siento… mientras poco a poco regreso a esta dimensión…





 Nº Registro: 1611219873508